*Reseña de Roberto Carreño Parra

Las mayores expectativas del medio local apuntaban a lo que sería el debut como solista de Jorge González, lanzamiento que tenía como antecedente el éxito de «Corazones» (1990) firmado como Los Prisioneros y que desprendió clásicos como «Tren al sur» y «Estrechez de corazón» consolidando durante la naciente democracia chilena a un grupo que se había popularizado bajo otro contexto. Y el vocalista y compositor regresó a California para trabajar junto al productor argentino Gustavo Santaolalla en un nuevo álbum que fue antecedido con un Disco de Platino (25 mil copias) en preventa y la presentación en radios y espacios musicales de la TV con el single adelanto «Esta es para hacerte feliz» (que incluyó un remix del productor Emilio Estefan).

Un disco firmado bajo su nombre y que llegó a las tiendas el 18 de mayo dando continuidad al sonido pop y romanticismo de su predecesor en nuevas canciones como «Velocidad» y «Esas mañanas», pero marcando diferencias desde su imagen en la portada con el músico sonriendo hasta su disposición en las entrevistas promocionales en grandes estelares de Chile y en Estados Unidos. «Lo que se mantiene que es como yo era el compositor y cantante del grupo melódicamente voy para el mismo lado» decía Jorge González en Sábado Gigante Internacional en Miami.

Lanzamiento que contó con el respaldo de MTV Internacional (sección en español de la señal norteamericana antes de MTV Latino) y una promoción que continúo con los singles «Mi casa en el árbol» y la balada «Fe». Mientras que el álbum salió publicado en Colombia, Venezuela, Ecuador, México y Estados Unidos aunque el trabajo internacional se hizo a medias y no tendría grandes efectos. Pero los resultados comerciales de la placa estuvieron por debajo de lo planificado (40 mil copias facturadas en Chile) y con la crítica y el sello desilusionados su debut sería resumido como un fracaso.

«Es cierto que el último (disco) mío no es muy bueno, pero tampoco es el peor disco que se ha hecho en la historia. Si hubiese sido el primer disco de un artista nuevo habría sido la revelación del año. Vendió nada más que el doble de lo que vendieron Los Tres», dijo Jorge González a El Carrete (mayo ’94).

El single «Fe» le valió una nominación a los Billboard Music Video Awards como Nuevo Artista Latino y será el tema más recordado del álbum y el último éxito radial en su carrera. Más adelante el propio músico reconocerán que el disco estuvo sobreproducido y que lo alejó de eso que su público esperaba de él (como un disco más cerca de Chayanne que de un rockero cosmopolita tipo Gustavo Cerati), trabajo que además debería cargar con el peso de las especulaciones en torno a la millonaria cifra sobre su contrato e inversión como artista pop (según su mánager un contrato de 2 millones de dólares en una oficina de EMI en Londres). Sin embargo con el paso de las décadas se le dará más valor al disco de lo que se escuchó en esos años -en 2012 y 2022 saldrá reeditado en vinilo- y tres décadas después temas como «Mi casa en el árbol» y «Fe» continúan rotando en radios chilenas como clásicos de su tiempo.

En 1994 lanzaría el segundo álbum de su contrato «El futuro se fue» (EMI), un disco grabado en Londres pero más abstracto, crudo y sin estribillos, muy distinto de su antecesor y sin las expectativas ni promoción acostumbrada para sus trabajos. La alta inversión puso en problemas a un ejecutivo discográfico que volvió de Londres sabiendo que el disco no iba a funcionar comercialmente. Pero González se negó a promocionarlo y tras un acuerdo con EMI se liberó de su contrato para partir a estudiar a Nueva York tomando distancia de su fama y los escenarios hasta un retorno tres años después con un proyecto de cumbia electrónica.

*Texto extraído del libro Esperando Nada (1990-2010) Veinte años de Música Popular Chilena de Roberto Carreño, investigador y divulgador especializado en música chilena (pronto a publicarse). También en formato podcast «Esperando Nada» en Spotify y capítulo especial Jorge González.

Print Friendly, PDF & Email