En su encuentro con los jóvenes en el Templo Votivo de Maipú, Su Santidad Francisco entregó un discurso relacionado al internet y los aparatos tecnológicos, en donde les hizo un llamado a ser protagonistas de un nuevo Chile. Y para ejemplificar uno de sus puntos, citó una de las estrafas de la canción «Aquí» de La Ley, uno de sus más grandes éxitos, escrita por Beto Cuevas y Aldo Nova, perteneciente al disco «Uno» (2000).

«El ruido ambiente y soledad de la ciudad, nos aíslan de todos… El mundo que gira al revés, pretende sumergirme en él, ahogando mis ideas… ¿Les pasó esto alguna vez?, cada cual se contesta solo. No quiero hacer pasar vergüenza a los que no les pasó, eh… A mí me pasó», mencionó el Sumo Pontífice.

Pero eso no fue todo, ya que en la misa que oficio en Temuco, el Papa Francisco citó también a otros tres grandes artistas nacionales. Se trata de la Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, destacando a la Región de La Araucanía por «sus majestuosos volcanes nevados, sus lagos y ríos llenos de vida. Una tierra bendecida por el Creador con la fertilidad de inmensos campos verdes, con bosques cuajados de imponentes araucarias». Dichos versos se encuentran insertos en su obra «Elogios de la tierra de Chile» (1934).

Por otra parte, y para referirse al conflicto al cual está sumida la región, se expresó con un extracto de «Arauco tiene un pena» (1960), de la cantautora Violeta Parra. «Esta tierra, si la miramos con ojos de turistas, nos dejará extasiados, pero luego seguiremos nuestro rumbo sin más; pero si nos acercamos a su suelo, lo escucharemos cantar: ‘Arauco tiene una pena / que no la puedo callar / son injusticias de siglos / que todos ven aplicar», enunció Jorge Mario Bergoglio.

Mientras que en la primera eucaristía que ofició en nuestro país, en el Parque O’Higgins el martes 16 de enero, citó en la reflexión del Evangelio al otro Premio Nobel que tuvo nuestro país, Pablo Neruda. Al respecto, señaló que las bienaventuranzas «son la extirpación de una inmovilidad, el sacudimiento de una postración negativa», frase que se encuentra en la novela «El habitante y su esperanza» (1926).

Si bien ya han pasado décadas en que dichos autores que escribieron estas líneas, la alusión de Francisco a estos, da cuenta de la tremenda genialidad y visión de estos artistas, cuyas obras trascienden en el tiempo y mantienen su vigencia en el contexto del país independiente de la época en que nos encontramos.

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