Más allá de la temática específica de un medio de comunicación, no se puede pasar por alto el legado de Humberto Maturana Romesín, biólogo, filósofo, escritor y Premio Nacional de Ciencias, quien hoy a los 92 años falleció producto de complicaciones respiratorias de una neumonía no relacionada con Covid 19, según informó su geriatra, dr. Víctor Hugo Carrasco.

Una de los hitos más importantes de la investigación del científico chileno fue el concepto de «autopoiesis», que acuñó en los setenta junto a Francisco Varela en el libro «De Máquinas y Seres Vivos». Un término que trasciende a distintos ámbitos del conocimiento, como por ejemplo, en la teoría de la comunicación, una base fundamental en la formación de las comunicaciones sociales.

«La autopoiesis se refiere a los aspectos de los sistemas vivos que se autoproducen, se mantienen a sí mismos, se reparan a sí mismos y se relacionan a sí mismos», describe la Enciclopedia Británica sobre este concepto que le valió a Maturana fama y prestigio internacional. En resumen, hace referencia a que todo ser vivo es un sistema cerrado que continuamente está creándose a sí mismo, disgregados en los conceptos griegos «auto» (a sí mismo)  y «poiesis» (creación).

Una licencia editorial y un homenaje de parte de alguien que en la parte teórica de su formación profesional tuvo a este autor como uno de sus referentes bibliográficos más relevantes.

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