Era un comienzo difícil, porque la Quinta Vergara estaba repleta de pifias porque quedó con gusto a poco con el show de la estadounidense Christina Aguilar. A ello debió enfrentarse un Fabrizio Copano que regresó acostado y abrazado de Topo Gigio con imágenes de lo que pasó en Chile en el último tiempo. Al levantarse, ya había revertido la situación y se ganó rápidamente al público con un humor irreverente, improvisado y contingente, aunque a ratos abusó de referencias sexuales.

El humorista partió con cuando le contó a su mamá sobre su invitación al «The late late show» de James Corden. Luego hablo de los hijos, comparó el bullying de acá con el de su actual país de residencia, Estados Unidos, exploró sonidos, contó la historia de un viaje hacia Chile en pandemia, las vacunas y comparó al embajador de Viña, José Luis Reppening con «Kike» Morandé. Además, rememoró el beso de Pamela Leiva con Gonzalo Valenzuela.

Posteriormente, se pasó a la política haciendo referencia al presidente Gabriel Boric, al expresidente Piñera, Donald Trump, las votaciones y que el anterior proceso constituyente «estuvo mejor organizado que el actual Festival de Viña». Pasó por los asaltos e ironizó sobre Pailita, Marcianeke (presente allí), el género urbano y a «desmenuzar» la letra de «Los Malvekes» (Marcianeke ft. Cris MJ, Simón La Letra).

Los carretes, incluido uno con Miley Cyrus en Estados Unidos, los animadores de discoteque, los zorrones, los vídeos de TikTok, el envejecimiento fueron los temas que cerraron su primera parte, además de sacar referencias y chistes relacionados al extenista Marcelo «Chino» Ríos, al periodista Cristian «Chico» Pérez y el actor Robert de Niro.

La ovación y reconocimiento del público fue inmediata para que recibiera la Gaviota de Plata e hiciera un bis en donde confirmaba que Chile no es un país famoso en el extranjero, pero que había un «gringo» en particular que amaba a nuestra país, y que lo puso en una difícil situación.

Al recibir la Gaviota de Oro y que la gente le solicitara otra tanda llegó el momento más sorprendente de la noche: aludiendo a un chiste antiguo en la Quinta de Sergio Freire, en donde relató que el expresidente Piñera, en ese entonces dueño de Chilevisión, confundió a los integrantes de «El Club de la Comedia» con Los Bunkers. Y ahí salió en escena el mismo Sergio Freire y su par Pedro Ruminot para aclarar la situación, en lo que al poco rato aparece Rodrigo Salinas y los cinco integrantes de Los Bunkers, en donde el primero afirma que «Somos Los Bunkers y estamos chatos que nos sigan comparando con esos weones del Club de la Comedia. Vivan Los Bunkers»

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