Con algo de irreverencia y un humor directo, Fabrizio Copano, con solo 27 años, se ganó al público de la Quinta Vergara con una rutina contigente, que tuvo tanto improvisación como una fuerte interacción con los asistentes. Antes de que lo premiaran con las dos gaviotas, el comediante se aventuró a caminar hacia la gente e intercambian algunas consultas. Anteriormente, tocó temas como las clases sociales, las redes de internet y la política, especialmente apuntando a la derecha chilena y a los expresidentes de nuestro país. Su show, que se extendió desde las 23:49 y las 00:31, registró un rating promedio de 38,6 unidades, con un peak de 42.

Asimismo, rindió un homenaje al fallecido actor Andrés Rillón, uno de los inspiradores de su carrera, además de tomar algunos posiciones sobre unos temas de debate. Finalizó con algunas comparaciones de personajes y partidos políticos, e ironizó con los dichos de Alberto Plaza, quien sugirió que el humor de Viña se está llenando de «flaites», poniendo de fondo su canción «Que cante la vida». Por otro lado, donará a los Bomberos la cifra de $140.000.

Tras su presentación mostró su optimismo por que «se acabe eso del monstruo y deje de abuchear o humillar a un artista en televisión, y se comienza con la crítica integente», además de afirmar que «la comedia no es solo un personaje, por más que se parezca, aunque yo trato de ser casi igual, porque eso transmite honestidad». Con respecto a la improvisación, reconoció que fue un riesgo, aunque siempre estuvo preparado ante una eventualidad.

«Quería que fuera espontánea y real, si nadie me respondía, apuntaba a inventar la respuesta y de ahí podía salir surfeando (sic), tenía varias salidas y puertas de escape». Finalmente, dijo que su rutina estaba solamente enfocada en el público presente y que en lo pronto, armará un libreto para que se pueda entender en todas partes; mientras que sobre algunas palabras de alto tono, les bajó el perfil porque «no estaban en contexto de que sean vulgaridades».

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