Participaron 22 países, representando a 90 universidades de habla hispana. Se dice mucho que el chileno habla mal, que no tiene muy buen vocabulario, pero contra todo estos pronósticos, el ganador del Campeonato Mundial de Debates fue un chileno: Se trata de Luciano Valenzuela Romero, de 28 años, quien adicionalmente conquistó este mismo torneo en 2013 (en 2014 fue segundo y en 2015 no participó).

El estudiante de quinto año de la carrera de sicología en la Universidad Santo Tomás de Viña debió sortear exposiciones sobre la búsqueda de la felicidad (tema libre), interpretar la curiosa frase «Cuando te conocí tu ex te había abandonado» y darle su propio toque al discurso pronunciado por el fallecido Steve Jobs en la Universidad de Stanford en 2005 para acceder a la final. En el duelo decisivo debió argumentar a qué persona valdría la pena recordar si es que los extraterrestres acabaran con la Tierra en 17 años más, según un vídeo que exhibieron allá mismo en Córdoba, España.

Eran solo entre uno y dos minutos para aplicar toda la retórica e improvisar de una manera entretenida y entendible, incluso contrarreloj. Un trabajo no menor, considerando múltiples factores y un conocimiento previo sobre el tema y un gran poder de síntesis, algo que cuesto mucho la verdad.

Desde Madrid, el limachino considera que el arte de la palabra es una capacidad que debiera potenciarse, ya que es un herramienta útil para la pedagogía, para replantearse el mundo, transformar la sociedad y ejercer un liderazgo sobre ella. Todos los sábados se reúne con más aficionados en un colegio de su ciudad para discutir sobre diversos tópicos de importancia. Además, compatibiliza sus estudios superiores con oficiar como pastor en un iglesia y pretende expandir su profesión asesorando a todos quienes necesiten mejorar sus habilidades de expresión.

Luciano fue al encuentro apoyado por su casa de estudios y retornará a nuestro país durante este fin de semana. Ya lo felicitó el alcalde de Limache, Daniel Morales, y próximamente tendrá una reunión con su rector para agredecerle el apoyo entregado y ver los pasos a seguir tras este importante logro. Como el espíritu del debate es el honor por sobre lo material, recibió como premio un galvano y la típica botella de aceite extravirgen que se frecuenta en el país europeo. En lo inmediato, le resta la práctica para convertirse en un sicólogo con un gran don de la palabra.

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