El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ya es una realidad. Este mediodía, en su tercer y último trámite constitucional, la Cámara de Diputados aprobó por 92 votos a favor – ninguno en contra – la creación de esta nueva institucionalidad, cumpliéndose así uno de los principales compromisos del Gobierno en materia cultural y cerrando además un largo proceso histórico que se remonta desde el retorno de la democracia.

Dichas acciones van desde la Comisión Garretón en el Gobierno de Patricio Aylwin, la Comisión Ivelic durante el mandato de Eduardo Frei – Ruiz Tagle, hasta la creación del Consejo Nacional de la Cultura de las Artes en el periodo del ex presidente Ricardo Lagos Escobar en 2003. Su última etapa fue el ingreso de un proyecto presentado durante la presidencia de Sebastián Piñera Echeñique, que posteriormente fue despachado como Indicación Sustutiva por el actual Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, tras un proceso amplio de participación ciudadana que incluyó una Consulta Indígena en 2014-2015. Ahora, pasará por el Tribunal Constitucional, para su posterior firma y promulgación por parte de la mandataria.

Al respecto, ministro de Cultura, Ernesto Ottone Ramírez, expresó que «este es un momento histórico para Chile. Es la culminación de un proceso de larga data, que nos permitirá finalmente contar con una institucionalidad sólida, coordinada y descentralizada. Agradecemos el apoyo transversal de los parlamentarios, pues este logro es también posible gracias a su voluntad y compromiso”.

LA NUEVA INSTITUCIONALIDAD

El nuevo Ministerio considera la creación de dos subsecretarías: una de las Culturas y las Artes – que también acogerá a las áreas artísticas – y otra del Patrimonio Cultural, que contará a su vez con un Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Ambas instancias estarán desconcentradas territorialmente, creándose Secretarías Regionales Ministeriales y Direcciones Regionales del Patrimonio, coordinadas entre sí. La sede del nuevo ministerio será Valparaíso, convirtiéndose así en la primera Secretaría de Estado no domiciliada en la capital.

La nueva institucionalidad cultural apunta a promover y ejercer una gestión pública en cultura basada en el reconocimiento del Estado a la diversidad cultural del país, incluido el reconocimiento a las culturas de los pueblos originarios y comunidades migrantes. Así, se crea un Consejo Asesor de Pueblos Originarios y se suma un representante de las comunidades inmigrantes residentes en el país al Consejo Nacional de la Cultura, las Artes y el Patrimonio, que aumentará a 17 miembros, con representantes del mundo del Patrimonio. Este aumento también se reflejará en los Consejos Regionales, que contarán con 13 miembros cada uno.

Por otro lado, se mantendrán los actuales tres Consejos sectoriales: del Libro y la Lectura, del Arte y la Industria Audiovisual y de la Música Nacional. En tanto, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Dibam, y el Consejo de Monumentos Nacionales, CMN, hasta hoy dependientes del Ministerio de Educación, pasarán a formar parte del nuevo Ministerio a través de la Subsecretaría del Patrimonio Cultural y del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, que contará con un Fondo del Patrimonio.

Otra novedad es que los Premios Nacionales de los ámbitos artísticos serán aprobados por el Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

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