En la década de los noventa, un joven Juan Luis «Jajá» Calderón ganó un concurso que le entregaba el derecho a actuar e en la Quinta Vergara. Sin embargo, por el cambio de alcalde en Viña del Mar, dicho premio quedó sin efecto. A pesar de que en ese tiempo reclamó lo que le correspondía, hoy piensa que si «quizás me presentaba en esa oportunidad, no hubiera tenido la familia y el apoyo que ahora tengo. Las cosas pasan por algo», comentó el humorista en conferencia de prensa previo a su debut en el Festival de Viña, certamen en el que actuará entre la australiana Olivia Newton-John y el estadounidense Peter Cetera.

A casi treinta años de ese hecho, Calderón cuenta con un currículum que incluye participaciones e imitaciones en distintos programas de televisión, como «Noche de ronda» y «De pé a pá», además de ser parte del café concert «Las indomables» que lideraban la doctora María Luisa Cordero y la cantante Patricio Maldonado. Sobre su rutina, afirmó que «en 45 minutos será imposible resumir veinticinco años de carrera, porque hay muchos temas de los que me gustaría hablar. El director del festival Álex Hernández me pidió hablar de contingencia, y eso haré: una radiografía de lo que está pasando, que no solo es política, hay muchas cosas con que sorprenderse».

Asimismo, reveló que las imitaciones con las que es conocido en la escena nacional, ya parecen quedar en el pasado, para adaptarse en los nuevos tiempos. «El humor va evolucionando y uno va creciendo. Antes era hablar del campo, de familias pobres, o chistes ya sabidos. Con respecto a la imitaciones, irán una o dos pinceladas, no un bloque dedicado a eso, porque le quitará ritmo a mi show. Quiero que sea desde el primer minuto una interacción con el público», agregó.

Por otro lado, declaró que prefiere no llevarse la gaviota, sino más bien una antorcha ya extinta, que le recuerda los festivales de antaño, como también buscará que hacer una rutina limpia, ordenada y un trabajo bien hecho, que ganarse un premio, el cual para él no garantiza el éxito. Para finalizar lanzó un recado al humor actual, aunque valora las variadas puestas en escena que ofrecen las nuevas generaciones. «Es preferible pasar por fome que por grosero. Mi horizonte es no caer en eso. Siempre el humor sin censura se entiende desde la cintura hacia abajo, cuando se puede hacer de otros temas», resumió dando un ejemplo ante la prensa, el cual por supuesto, no cayó en la vulgaridad que vimos anoche.

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